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"Arlequines"
Pintura de Carlos Vico Lacosta
ARLEQUIN Nº 7
"Nosotros, bien lo recuerdo, era abril, torcidos nosotros de tanto andar enhiestos, la luna que veía pasar el día en aquella noche donde llovían pájaros y la ventana escuchaba el arroyo"...
Jesús Soriano
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Julio/Agosto 2007

Contenido Revista Arlequín Nº 7

Art & Poesía













Art & Plástica
(Entrevista)
Entrevista al pintor Carlos Vico Lacosta.

Por Carmela Viñas (España)
¿Qué es lo que te mueve a pintar?—Siempre fue un impulso extraño, un motor mágico e inexplicable, por decirlo de modo poético. Como dibujo desde niño, esta sensación ya es familiar, una parte de mi esencia, y no podría imaginar la vida de modo diferente. Leer

Art & Artículos

NOSTALGIA
Por Karin Gómez Artigas.
Hace 10 años, cuando estudiaba en la universidad, solíamos conversar con mis compañeros en la cafetería de la facultad. Fumábamos, tomábamos café y los temas giraban en torno al quehacer nacional o las materias que nos iban pasando en las asignaturas, sin embargo el tema que más entusiasmo nos causaba era recordar artistas y dibujos animados que estaban de moda en nuestra infancia. Leer


Art & Cuento Corto
Un paseo por el cementerio
Iconoclasta
Los muertos lo podrían abonar todo con su podredumbre. Si estuvieran enterrados en la tierra y en grandes extensiones, tendríamos más lugares para hacer comidas y meriendas campestres... Leer

Art & Cuento Corto (Prosa poética)

AYER EN UN INSTANTE
Jesús María Soriano
Ayer en un instante. Dónde estarás ahora, mariposa en cautiverio. ¿Te dolerá en los ojos ese tiempo nuestro? Nosotros tan pequeños, lo mismo que Orión y la Osa Mayor. Nuestras miradas de luna, de noche y día, granas, escarlatas, carmesíes, cobrizas, corales, rubíes, prendiéndose en la cabaña. Leer

Art & Cuento Corto
¿POR QUE HABLAR DE ESAS COSAS?
Dualidad
Cuando era niño, antes de entrar en el monasterio, en el templo del pueblo, algunos domingos de misa había un sacerdote que nos decía y repetía que todos éramos hijos de Dios, que todos éramos hermanos en Cristo. Por unos instantes, mirando la rosada tez del sacerdote, daba para creer que era posible esa fraternidad... Leer


Art & Literatura
KLASE DE EROTISMO DE DOMINGO DE RAMOS
Por.- Víctor Van Amadeus

El cuerpo como materia visible y palpable, está propenso a todo contacto externo, experimenta todo tipo de sensaciones; tanto de dolor como de placer, pues ya lo decían “el cuerpo es el campo de batalla entre Eros y Tánatos, entre el deseo y la destrucción”, y esa dualidad, esa contradicción que lo hace inmune, descontinúo; pero a la vez lo magnifica, lo hace pisar tierra.Leer

Art & Opinión
Humanidad, Divinidad y Lenguaje
Por: Roberto Pável Jáuregui Zavaleta
Pocos días antes del fin de semana principié un encierro voluntario. Pasé cuatro días casi sin dormir redactando algunas líneas para mi curso de teología. Leer
Art & Literatura


Un mundo feliz es una novela del autor británico Aldous Huxley. El título tiene origen en una obra del autor William Shakespeare, “La Tempestad”, en el acto V, cuando Miranda pronuncia su discurso...

¡Oh qué maravilla!/¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!/¡Cuán bella es la humanidad!/¡Oh mundo feliz,en el que vive gente así!» Leer


Art & Libros
Título: Los demonios de Loudun
Autor: Aldous Huxley
Editorial: Editorial Sudamericana S.A.
Nro. Páginas: 383
Aunque suene paradójico, la complejidad de “Los Demonios De Loudun” se basa en la claridad con la que Aldous Huxley nos expone el relato. Leer

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Manda tus artículos y/o creaciones a nuestro e-mail:

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Mensualmente expondremos tus poemas, prosas, artículos, crónicas etc., o bien tus obras artísticas, obras plásticas que desees mostrar: dibujos, pinturas o cualquier forma de expresión artistica que imagines.
Esperamos tu colaboración..
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ART & POESIA

ART & POESIA (Karin Gómez)


Dicen

Dicen que nos vieron sentados en un café
Que éramos dos maniquíes en soliloquios de miradas
Que en mi había tanta soledad
Que tú estabas tan lejos a pesar de estar a mi lado.

Dicen que yo tenía una belleza serena
Que me refugiaba en las conversaciones ajenas
Desamparada por tus ojos conquistadores,
De nuestras vecinas de mesa.

Dicen que había un sendero de hielo entre tus hombros y mis hombros
Que yo miraba perdida las ventanas,
La jungla citadina alumbrada por los bostezos de la tarde;
Los árboles agrietados del parque
El trajín apurado de la gente,
Los semáforos cíclicos,
Los pequeños destellos resbalando por los cristales
Y de a ratos tus manos aburridas
Con el monótono quehacer
De revolver el azúcar y el te.

Dicen, porque yo no vi nada
-A pesar de que a veces sonreían nuestras bocas-,
Éramos dos extraños huyendo de las historias comunes
Tratando de olvidar, de no perturbar las ilusiones privadas
Que abandonaron la comunión gastada de nuestros sueños.
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Karin Gómez Artigas-Chile

ART & POESIA (Jesús Soriano)


Miradas

Sintiéndote saliva aquí,
en el lado amable de la espuma,
te coloco el vigésimo beso.

¿Con qué moneda podría pagar esta ilusión
de revivirte en la brisa de un instante?
Mirabas siempre hacia mi rostro
como si allí habitare tu mar.

Creabas de esta manera un movimiento de olas
acompañada de tus manos de gaviotas.

Tu mirada eran estrellas casadas
con displays de palomar.
Nos unía el martirologio que da al amor la soledad.
De forma semidormida,
aún hace temblar entre mis dedos
ese "te quiero",
pero todo fue un mañana,
algo escrito en el fugaz espejo de la suerte.
Cada noche lo nuestro palpita dentro mí
porque una sonrisa inesperada
o un anuncio puede hacerlo salir.

Pero cuando quiero hablarte
ya han desaparecido las mil y una noches de tus ojos.
Enmudecemos al saber
de lo que de nosotros ignorábamos,
totalmente si entre las claridades
de la vida hubiera un invisible derecho a no saber.

Ahora, el techo custodia nuestros sueños
mientras aquí las nubes bañan estrellas.
¿A qué viniste?
¿Quién eres, si sólo eres un gusto a jazmín
en el agujero negro de mí luna?
Ha ardido tu cuerpo en mi interior,
lo de afuera llegó demasiado tarde a lo de adentro.

Estoy llorando.

La lluvia es esa: una guitarra: dragón
que se hace círculo: revivir los instantes
de tus adioses impacientes:
mirabas siempre hacia mi rostro
como si allí habitare tu mar.

Ya verde y azul de mi alrededor
se secan en voz sombría,
cuan no ronca clamando la piel rosa
de una noche rosa que en rosa dejamos pendiente.

Hojas de periódicos en ventolera,
latas vacías por catafalcos de arena,
una luna que quiere dormir arropada
con folios siniestros,
otro sueño más que se hunde entre mis ojos.
Todas las mañanas cerraba la puerta
suavemente y me acompañas por dentro.

Fuiste música, estuviste tus ochocientos años
esperándome en silenciosa estación.
Mañana, sobre las hojas de aquella palmera,
cuervos celosos te dirán nuestro mañana sin acertar.

En bandolera te coloco el centésimo beso.
Salgo de mí, dentro de mi boca tienes vocecillas.
Mirabas siempre hacia mi rostro
como si allí habitare tu mar.

Amaba tanto el sendero de tu voz,
la señal de peligro de tus repeticiones.
Esta noche, entre los dientes y arenillas de este sol negro,
poco nos une ya: sólo el temblor de tu nombre
en esta playa abandonada al viento
con aquellas lucecillas a ultramar.

Jesús Soriano-España

ART & POESIA (Mardia)


Momentos de ella...

Cuando toca el vacío de la cama
agoniza y se presta de arresto…
Se abraza y dormita sin compostura
se extiende hasta sus cutículas y se predice gimiendo en quejidos.

Se consume en el saco
enrola los pies
muestra sus labios
orienta los cueros
sacude el sucio que duerme breve e inclinado en el piso,
toca sus rodillas
se hace de sal
de canto
de barro
de frío
de hebra
de astillas humeadas
y vuelve su cara hasta el techo
y sus lúcidas fantasías se cogen de algo…

no de esta cúspide de terrones añosos
ni de la estría urgida del sexo
ni del correo visceral del olvido
ni del andamio desigual de la muerte
ni del aviso continuo del flujo
ni de los senos flácidos que espantan al toque
tampoco
de las bocas cuando se llenan de náuseas
o de la rotativa interfecta del miedo
que vuelve en remiendos las tripas que lloran
que gritan
que se aprietan
y se hacen de lo distante…

no, no, no…
pero si, de la ociosa huella del rapto
de la lamida platónica que se vuelve fontana
del gozo íntimo de hembra
que sabe y encuentra en su piel
los violentos obstáculos
los préstamos del cuerpo que empuja en silencio
haciendo del mundo
una ruina de canas añejas
y una puntada de óxido para animar al alma
y quedarse cimbrada…

Cuando toca el vacío de la cama
agoniza y se presta de arresto…
Se agita en el lecho,
abre con pesimismo un ojo;
enrola los pies
muestra sus labios
orienta los cueros
y sonríe al espejo...

Mardia-Venezuela

ART & POESIA (Julio César Díaz)

Aquel beso

Y aquel beso de cien siglos yace fresco todavía
ha sembrado flores y girasoles
ha sembrado infartos lúcidos de medio día
y orgasmos rotos perdidos entre la hierba,
extendidos sobre la masa,
sobre el tablero que no es de ajedrez
sobre el maiz y la llama buena.

La caminata llace descalza al costado del camino,
lleva a cuestas el sigilo de una risa
que no ha sido escuchada todavía
lleva la humareda que consumia
por las tardes introvertidas
me lleva a mí caminando con una palabra
que no me pertenececon una palabra
que hace lluvia con los cabellos andròginos de otoño
con sus recuerdos sobre la nada asomando el miedo.

Es por eso que sin pudor hoy ha hablado el ruiseñor
posandose a mi oìdo
y me ha contado entre susurros
el concierto de lo no humano
ese que yace pintado en el espejo
y no dice ese que piensa el pensamiento
y no habla todavìa
ese que aun sabe, siente y todavìa respira...

"La mascarada del tiempo se extiende
sobre inmensos arenales
arenales de sueños, arenales de agua,
arenales tambien de tu piel
Donde hace un minuto eramos tan solo ancianos
fugitivos en las tierras del olvido
era ese minuto mismo donde alguna nube nos cobijaba,
como querièndonos contar algùn secreto
preñado en la vena de sus mil cabellos

Hace un minuto eramos tan solo ancianos
y hoy nos sabemos el latido que ya no quiere latir
por miedo a su infarto, a su gula
y a su rabia rancia."


Julio César Díaz-México

ART & POESIA (Negor Len)


Vientos cargados de locura

Ayer sufrí la pena del viento,
le sufrí, como sonrisa dentro la misma muerte.
Salió y vino como una tarde de reflejos fúnebres,
como campana en el ocaso triste.
Sentado yo estaba, dentro la soledad humana
respirando el silencio y un cavilar perdido.

Fue asi que abrí las puertas del alma,
para sentar las letras en remolinos

esos que nostálgicamente abatieron,
cada momento viviendo en el camino.
Y heme aquí con el sonido brotando,
como borbotones que alimentan mi pluma.

No se llorar las distancias,
¿Por qué?
No lo sé aun,
quizá en la vida he perdido lo desconocido
y por eso sufro del viento
que siempre camina trayendo la distante pena,
a mi mundo calendario de olvidos.

Muchas veces, muchas si,
nade dentro mareas humildes
braceando como loco desesperado,
en la frialdad de aguas sociales.
Trepe después de bogar la playa soñada,
Lugar donde arañe el descanso de vida.

¡Oh, cuanto no he visto en las frutas colgadas!
Jugos, colores y una esperanza adorada.

Cuando camino me siento en el viento,
como piedra rodando hacia el tiempo.
Me miro en el agua y salgo sonriendo,
para besar las flores que adornan la vida.
Una batalla prisionera a mi manera.

Ahí, y en el corazón volverme un niño perdido,
uno que de amor la palabra no comprende.

Cuanto más no quisiera yo hablar,
contar pero cada vez me enredo mas;
Mejor me largo de las palabras
y asi partiré a dormir contento.

Negor Len

ART & PLASTICA (Entrevista a Carlos Vico)

"Anghell"Carlos Vico Lacosta, Oleo sobre tela


Entrevista al pintor Carlos Vico Lacosta.
Por Carmela Viñas (España)


¿Qué es lo que te mueve a pintar?

—Siempre fue un impulso extraño, un motor mágico e inexplicable, por decirlo de modo poético. Como dibujo desde niño, esta sensación ya es familiar, una parte de mi esencia, y no podría imaginar la vida de modo diferente.

¿Das primacía a un color determinado y por que?

—El color normalmente nace casi sin darme cuenta. Hay una inclinación hacia los azules y violetas casi natural, aunque en la primera etapa explotaba una gran variedad de tonalidades que partían desde el azul. Las mezclas se van dando en esa búsqueda que tiene que ver con el todo, la composición de espacio y forma, mensaje y clima. A veces, muy pocas, especulo con un color determinado de acuerdo a tema de la obra, pero en general es sólo por experimentación y voy improvisando sobre la marcha. NO necesariamente hay un por qué en la elección del color, sino que surge del estado de ánimo, y muchas veces veo la composición mental en una gama determinada.


¿Pintas la realidad de un sueño o un sueño hecho realidad?

—Las dos cosas. En este proceso misterioso que se da en la creación, los estados se alteran de algún modo, la conciencia se expande y la sensibilidad se ahonda. De manera que muchas veces no se puede saber que parte hay de un sueño y qué parte de una realidad plasmadas sobre la tela, y cuál de las dos tiene más peso. El inconciente con sus mensajes juega un papel más que importante al momento de componer, algo que se maneja por sí mismo, que se planta en el umbral de la puerta de la mente y las percepciones y dice “aquí estoy” . Inevitablemente uno le hace lugar, lo deja pasar porque en estos casos no somos dueños de las decisiones.

¿Te sientes parte de un grupo pictórico concreto ahora mismo?

—No lo sé, realmente. Como tengo varias influencias, no me siento parte de algo concreto. En todo caso el tiempo, la historia, algún crítico de arte, se encargarán de encasillarme en algún agujero...

Háblanos un poco de como defines tu pintura y que pretendes con ella…

—¿Qué pretendo con la pintura? Creo que hacerme millonario como Dalí, y luego gastármelo todo en drogas duras… (risas) No sé si pretendo algo en realidad. Es como querer explicar el amor. El amor de hace, se construye. El arte también. Creo que de algún modo se busca la felicidad en el “hacer” artístico, aunque a veces los procesos de búsqueda sean angustiosos. Hay crisis con el estilo, en otros momentos las influencias son tan fuertes que uno siente que se despersonaliza y que su pintura se parece a tal o cual. En cuanto a definir mi pintura, siempre es complicado. Los distintos estados anímicos van marcando etapas. Y estas en mi caso se dividen en períodos místicos, otros en momentos de idealismo donde cada composición pretende dejar un mensaje que uno considera importante; por etapas pintar es sólo diversión y goce sensorial, y allí aparece el humor encajado en la obra.

¿La realidad se transforma al pintarla o se refleja como parte de un ideal?

—Se transforma la propia realidad, y quizá una buena obra modifique el momento sensorial de quién la observa. Si funciona así, vale. Esto en el plano de la percepción artística. En cuanto a la realidad que estamos viviendo a nivel mundial, la imagen no es nada ideal para nadie. O sea que debemos dividir entre realidades abstractas y realidades concretas, y de allí podemos pensar en cuestiones de ideales.

¿En algunas de tus pinturas has plasmado situaciones que han sucedido en el pasado?

—Sí. Por ejemplo en uno de mis cuadros de la primera etapa que se titula “detrás del ruego”. Allí manifiesto mi tristeza por lo que entonces se llamó el “Apartheid de Sudáfrica”. Luego está liberación, que es una obra simbólica con un mensaje universal y atemporal. También el “Buenos días Miss Liberty” que fue inspirado por sucesos bélicos desarrollados por estados unidos.

¿Cuáles son tus artistas más admirados y de cuáles piensas que puedes haber recibido alguna influencia?

—Mi primera influencia es de un dibujante que nunca conocí el nombre. Yo tenía algo así como 5 o 6 años y me impactó el dibujo de un grillo vestido con galera y frac, y que gastaba un bastón de lo más elegante. Estaba en el frente de una caja de lápices de colores. Me enamoré de ese grillo de tal forma que lo dibujé muchas veces. De allí no paré casi nunca de dibujar. MI decisión de ponerme a pintar fue gracias a que vi unas láminas de pinturas de Dalí. También en ese momento quede shockeado y esa fue mi primera influencia fuerte. Luego mis inspiradores fueron Vito Campanella, Giger, De Chirico, el argentino Chichóni… Por eso hablaba de los momentos de crisis en el estilo. Uno mira las pinturas de estos genios y siente que se anticiparon, que uno tenía que haber pintado esas obras, que de algún modo ellos nos han robado algo, aunque nos estén dando mucho. En muy complicado no tratar de imitarlos, pero de algún modo, cuando se cruzan en nuestras vidas, ya dejan su impronta , una huella tremenda que se manifiesta en los detalles de nuestras creaciones.

¿Qué piensas del papel de las nuevas tecnologías como Internet en la promoción de la cultura y el arte?

—Que es un medio tremendo, que es agilísimo e interesante, y nos permite mostrarnos de un modo que nunca hubiéramos calculado ni imaginado. Para mí sigue siendo todavía algo mágico, que me llena de asombro constantemente, por muchos motivos que no sólo tiene que ver con el arte…

¿Creas para ti mismo como goce del arte considerando que en ese acto los ojos del observador conocerán tu interior?

—No pretendo que alguien conozca mi interior a través de mi pintura. En todo caso lo que intento es una forma de diálogo con quien observa los cuadros. De allí que por el modo, el estilo o los colores alguien intente conocer al ser humano que se disfraza de artista, es una cuestión que queda a criterio del observador. Y las interpretaciones pueden ser múltiples. Por ejemplo, muchas veces me preguntaron que esconde esta etapa metálica-robótica por la que estoy transitando. “Hay algo que ocultas de ti tras esas máscaras, tras esas especie de armaduras” Yo no lo sé, ni tampoco gasto desvelos pensando. Otras personas ven todo lo contrario: alguien que tiene una visión abierta, futurista de la vida, un sentido del humor algo morboso y que busca cierta originalidad. Pero también, por otra parte, me dijeron cosas de mí observando las obras, y he quedado sorprendido por la justeza de esas valoraciones. Creo que por momentos los cuadros son libros abiertos, diarios íntimos, aunque en mí no está esa intención. Más allá de todos los procesos y momentos, pintar es un goce, una tela en blanco es una ventana abierta hacia el infinito, algo que provoca sensaciones memorables.

¿Cuál consideras que es tu mejor obra?

—Es imposible saberlo. La última, o la que está naciendo sobre el caballete aspiramos a que sea la mejor, por muchos motivos. Pero el mismo proceso de creación, la rutina del trabajo, hacen que esa sensación primera tal vez se diluya un poquito, y la obra pase a ser parte de un todo, otro hijo más, otro parto más, un eslabón importante también de nuestra herencia artística, y no algo especial.

¿Consideras que pintar es una necesidad en ti?

—NO creo que moriría si dejo de pintar. (risas) Pero considero que es tanto parte de mí como un miembro más que se necesita en muchos momentos. He estado más de dos años sin tocar un pincel y pude sobrevivir sin mayores daños psicológicos… Ahora, si me peguntas si el “arte” es una necesidad para mí, te respondo que es más que eso: es mi sangre, mi razón de ser felíz, el escape y la motivación. No podría vivir de otro modo que no sea creando. Me considero afortunado pues en los momentos en que no podía pintar nada, he escrito poemas, cuentos, cinco novelas, obras de teatro, ( en las que he dirigido y también actuado) hago un poquito de música… Fundamentalmente es una forma de sentir la vida, y es lo que me permite expresarme en varios lenguajes diferentes que son parte de un todo.
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ART & ARTICULOS (Karin Gómez)



NOSTALGIA


Por Karin Gómez Artigas.


Hace 10 años, cuando estudiaba en la universidad, solíamos conversar con mis compañeros en la cafetería de la facultad. Fumábamos, tomábamos café y los temas giraban en torno al quehacer nacional o las materias que nos iban pasando en las asignaturas, sin embargo el tema que más entusiasmo nos causaba era recordar artistas y dibujos animados que estaban de moda en nuestra infancia. Hasta los más tímidos se animaban a contar sus preferencias, mientras que yo sobresalía con mi buena memoria para reconstruir hasta lo más mínimos detalles de los programas, animadores o hasta las canciones más olvidadas de telenovelas.
Nuestras conversaciones fueron el primer síntoma de algo que comenzó a manifestarse en la gente de mi generación; la nostalgia. Para mi sorpresa comenzaron a aparecer programas donde pasaban canciones de dibujos animados ochenteros, páginas web con breves reseñas y fotos, reflotaron artistas que nunca más sonaron en las radios y en la actualidad algunas discotecas dedican algunas noches especialmente a la música ochentera y noventera.
En medio de toda esa fiebre por el pasado, compre algunos capítulos de series de dibujos animados, pero verlos fue decepcionante ya que el doblaje era con acento español; las jotas, zetas y ¡venga! me desagradan horriblemente, así es que opte por regalarlos.
El tema central de este artículo nace cuando comienzo a coleccionar los capítulos de series animadas japonesas, que se adquieren por la compra de un ejemplar de las “Ultimas noticias”, más cierta cantidad de dinero. La primera entrega es “Dulce Candy”; la huérfana pecosa criada en el hogar de Pony, que sufre una y mil desventuras hasta alcanzar la felicidad. Mi hijo tiene 8 años, fanático de Bob Esponja y los Padrinos Mágicos, admirador de otros dibujos animados donde los protagonistas usan pearcing o tienen una mascota que es perro y gato a la vez.
Él en medio de sus juegos de Play Station (me declaro de la generación Atari, a morir, el mío era un 65 XE), me vio llegar con el volumen I y II de Candy, cayó en la cuenta que su madre pasaba horas y horas viendo, riendo, llorando y cantando con un dibujo animado. Preguntó que era, y pronto estaba a mi lado comiéndose las uñas, temiendo que el rubio amor de la protagonista, Anthony Andrew se cayera del caballo.Para comprender el tema medular, es necesario explicar que toda la vida fui una persona alegre, optimista, cada mañana me despertaba feliz porque era un nuevo día para hacer cosas bellas y aprender. Derrochaba sonrisas, tanto que algunas personas se acercaban a mí sólo para sentirse más contentos. Siempre creí que iba a ser así, pero con el correr de los años algunas cosas han ido mermando mi capacidad de sonreír, cada vez me cuesta más ver las mañanas como nuevas oportunidades para aprender y enmendar lo errado y ya no tengo energía para jugar y saltar como antaño.
Muchas veces me pregunté por qué la mayoría de los adultos eran personas serias y amargadas, que no se daban el tiempo de jugar o de disfrutar de las cosas simples. Incluso, hace un tiempo atrás, en un reality participaba una chica que todo el día estaba alegre y no se achacaba cuando se burlaban de ella o le decían algo pesado. Mucha gente decía que era una tarada por andar riendo con tanto optimismo, y peor aún, sin razón, (debo reconocer que también me incliné a pensar eso).Estos días viendo Dulce Candy, me reencontré con mi niñez, con las tardes de invierno tomando leche con frutilla y comiendo pan con mantequilla, abrigada disfrutando de mi serie de dibujos animados favorita, feliz e inocente porque no sabía que con el tiempo uno crecía y los seres queridos se iban.Al ver Candy, se desprende que es una llorona, deja que todos le pongan el pie encima, no exige venganzas y perdona a los que la ofenden y le hacen la vida imposible. A pesar de ser huérfana y de ser traicionada por su mejor amiga, perdona todo, incluso a su injusto destino, y no se anda victimizando. Despierta cada día sonriendo, no se queja por nada, disfruta con las flores y los atardeceres, sentada en el pasto evocando sus recuerdos felices.En estos tiempos uno puede creer que Candy y la chica del reality son unas pelotudas, pero sinceramente sentí que me reencontré con mi esencia, esa que se fui perdiendo con el correr de los años y los tropiezos. Vi las cosas clarísimas; no es que deba andar arriba de los árboles (¿Y por qué no?), ni dejar que todos me pongan el pie encima, pero sí, ser optimista y alegre, disfrutar de las cosas simples y por sobre todo, ser solidaria, profundamente solidaria, tanto o más que Candy, porque si los dibujos animados actuales recalcaran eso todo el tiempo y lo enseñaran en los textos escolares, estoy segura nuestra sociedad sería inmensamente más humana y feliz.
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ART Y CUENTO CORTO (Iconoclasta)




Un paseo por el cementerio

Iconoclasta


Los muertos lo podrían abonar todo con su podredumbre. Si estuvieran enterrados en la tierra y en grandes extensiones, tendríamos más lugares para hacer comidas y meriendas campestres. No existe campo donde parar a comer un bocadillo y sentarse, todo está vallado. Me prohíben el paso en mi propia tierra a pesar de lo que pago; salvo en el cementerio, el cementerio es un museo de la muerte gratuito.
Los muertos, por mucho que digan, por mucho que se les respete, son carcasas vacías.Sin embargo es fácil, tentador, hablarles. Les contamos cosas como si se tratara de un familiar o amigo al que poner al día. Si es un enemigo, simplemente lo insultamos y esperamos esperanzados que se revuelva en la tumba. Los más idiotas perdonan al muerto por alguna ofensa recibida, la muerte acobarda tanto que ablanda el corazón y los hay que sienten lástima del que una vez respiró.Al muerto tanto le da que le perdonen o le escupan.
Es cuanto menos, sorprenderte la buena memoria de la que se hace gala frente a una tumba, recordamos lo más íntimo las nimiedades más tontas; yo creo que se debe a que los muertos son parcos en palabras y no nos interrumpen ni distraen.Los hay que no recuerdan el número secreto de su móvil, pero se saben de memoria más de 80 fechas en las que se cometieron las más diversas vulgaridades.
A veces creo que he olvidado el rostro de mis muertos.Pobre padre, pobre abuela. Están muertos, son mis muertos.Pero no están en este cementerio, están en uno nuevo y bien urbanizado que no me gusta; a mí me gusta este porque es viejo, porque hay moho en las paredes, hay agrietados muros de piedra salpicados de moderno mortero. Y apenas te cruzas con nadie si es un día laborable.Los árboles son tan viejos, tan retorcidos aquí…Andar por el cementerio me hace pensar inevitable y trágicamente, que cada día nos acercamos más a ser como ellos de silenciosos, es como pasear por mi futuro hogar. Si creyera que los difuntos viven en otro plano espiritual, tendría que salir del cementerio, tosiendo por la risa que me ha dado.
Paseando por el cementerio no siento temor, ni respeto; los muertos no necesitan respeto.Me gustan las esculturas, los panteones enormes como pequeñas mansiones que las gentes más sencillas y las más detestablemente ricas pagan a lo largo de su vida. Creen tan firmemente en otra vida que siento lástima por su cobardía. Por su férrea voluntad de pagarse un precioso entierro.Y me gustaría morir en el bosque, como un animal, servir de algo al planeta. No quiero que me incineren, quiero cumplir mi ciclo natural. En la pura tierra, no puede hacer daño.
Calculo por las fechas a qué edades murieron y cuánto tiempo llevan muertos. Siente uno el vértigo de la vida así, con una simple resta; todo ocurre más veloz, las cifras son tan pequeñas…Son datos intrascendentes, pero con la misma intrascendencia que tiene el coleccionar fascículos y cochecitos. Es una afición.
Los epitafios me apasionan, aunque apenas veo alguno, si la gente no lee o escribe a lo largo de su vida, no es fácil que le dedique un pensamiento a la muerte.La muerte no es popular, es el fin.De todas las palabras que hay escritas, la reina es “resurrección”, se repite tanto que al cabo de un rato paseando, temo que pueda ser testigo de una de ellas, no me sentiría cómodo ante un resucitado, no sabría que decirle y tampoco me interesarían demasiado sus experiencias. No soy curioso con los vivos, y mucho menos con los resucitados.Tengo mis inquietudes y no quiero que nadie me chafe la sorpresa final. A pesar de lo que sé y de lo que no creo, tengo una ilusión romántica por arder en el infierno.Además, sería injusto que resucitaran; me regocijo al pensar que algunos de ellos no eran buena gente y que afortunadamente yo sigo fumando, riendo el último de entre todos ellos. No quisiera que un imbécil resucitara.Hay tantos idiotas y asesinos vivos que sería deprimente que los que por fin han muerto o murieron volvieran a la vida, no es bueno eternizar la imbecilidad y la ignorancia.Abunda tanto entre los vivos la estupidez, que nada puede hacerme pensar que entre los muertos es diferente.Esa tontería que dicen “siempre se van los buenos” es pura cortesía y no se lo cree ni quien lo dice. Sería descorazonador que los que respiramos seamos los malos. Yo no lo soy, soy bueno.
Hay una estatua gris que antes era blanca, mide más de dos metros y es un ángel con las alas plegadas que mira al suelo, no mira a un enterrado, mira el suelo que pisa con pena, como si le costara un enorme sacrificio mantenerse en pie y pétreo.Es de lo único que siento pena, adoro al escultor que consigue robarme un latido con su obra; cuando observo el rostro cincelado en pena siento ganas de abrazarlo, parece un buen ángel con sus hombros caídos, las alas marchitas. Tiene dos dedos de la mano rotos.Se le ve cansado.Yo a veces también me siento así.
El ruido de la gravilla al caminar confirma que estoy vivo en la ciudad de los muertos; vivo como algunas ratas que corren casi como de puntillas a ocultarse entre las flores de los parterres o en algún agujero de los edificios de los nichos. Con su repugnante rabo arrastrándose por el suelo.Son esos parterres multicolor los que le dan un toque absurdo a un lugar que para algunos tiene una dramática carga emocional. Hay gente que llora frente a la tumbas. O que mira hacia el nicho que está más alto (en tiempo frío puede desarrollarse una torticolis si se llora demasiado mirando al 5º piso del bloque nichos).Y ahí están esas flores aún vivas y radiantes. El dolor es su abono.
Los viejos, los pocos que pasean o se sientan en la capilla bañada por el sol, una especie de monolito moderno que destaca entre tanto edificio añejo; me observan cojear con curiosidad.Nunca me acerco a ellos porque tienen ganas de hablar, y yo no hablo mucho, no me apetece hablar aquí, tengo demasiadas fechas en la cabeza. Fotografías veladas por el sol, flores marchitas que cuelgan tristes; un nicho parece Disneylandia, una explosión de lirios, rosas, claveles, margaritas… Son cosas que aprecio y que me obligan a reflexionar.Detalles…
Hay un panteón gitano, donde una foto del Tío Paco y la Consuelo está enmarcada por una corona reciente.Hay un bastón en la tumba, un bastón fino con cintas de cuero que no sirve para apoyarse, el Tío Paco no debía cojear, simplemente era un chulo. No siento ningunas ganas de tocarlo, si fuera de plata pisaría el pequeño plantel de flores que hay al pie de las losas y lo cambiaria por el mío, sin ningún problema, pero esa porquería no la toco yo.
Una tumba de un blanco inmaculado unos metros más allá, luce la foto de un niño haciendo la primera comunión, a Fernando no le duró mucho la vida: 1979-1992.Cuando nació yo ya tenía 17 años, cuando murió tenía 30 años. No hay ninguna edad especialmente cruel para morir, lloran por un padre, por un abuelo y por un hijo, según toque. No importa la edad para sentir dolor o para proporcionarlo.
Me enciendo un cigarro apoyándome en la húmeda pared de un bloque de nichos, en la sombra, no siento frío nunca y el sol me molesta todo el año.Y pienso más, si pudiera elegir… No importa, no sentiré nada; pero yo no quiero acabar en un nicho o con una gruesa losa de piedra que evite que me pueda escapar.Ojalá me enterraran a los pies del ángel triste, mi amigo… Pobre amigo.Un epitafio, es tan fácil buscar uno, hay tantas genialidades que escribir, pero ahora uno (ya lo cambiaré mi próxima visita): “Pues tampoco ha sido para tanto”.
Me gusta el ruido de la gravilla, le da cierta elegancia a mi cojera y hace más útil el bastón, el sol me da en la espalda y es como si me empujara, como si me echara de aquí, no somos bienvenidos los vivos, somos la envidia del cementerio.Y ni envidia son capaces de sentir.Hasta pronto, Angel Triste.

ART Y CUENTO CORTO (Jesús Soriano)


AYER EN UN INSTANTE

Jesús María Soriano


Ayer en un instante. Dónde estarás ahora, mariposa en cautiverio. ¿Te dolerá en los ojos ese tiempo nuestro? Nosotros tan pequeños, lo mismo que Orión y la Osa Mayor.

Nuestras miradas de luna, de noche y día, granas, escarlatas, carmesíes, cobrizas, corales, rubíes, prendiéndose en la cabaña.

Cuando deje de verte ya era abril. ¿Y para qué quieres un beso sino para besarlo? ¿Y si no es para besarlo, para qué quieres un beso?, preguntabas tú, con los corceles de la espina y la rosa.

Bien lo recuerdo, éramos así: el trino, la cabaña, los pájaros, el eucalipto, el fuego en la chimenea. Y más lejano otro recuerdo. Borroso. Persistentemente. Tus ojos con mi te quiero enrevesado buscando el ángulo de la mirada en donde el corazón no pesa.

Nosotros, bien lo recuerdo, era abril, torcidos nosotros de tanto andar enhiestos, la luna que veía pasar el día en aquella noche donde llovían pájaros y la ventana escuchaba el arroyo.

Me voy porque eres hielo, dijiste, y en ese instante despuntó la aurora. Haber viajado por el tiempo. Sostener el sol torcido sobre la grama del amanecer. Abril, y yo queriendo salir, de ti, de mí, hacia el viento, salir despacio, como la rosa.

El pasado en un instante. Tú, como una fuente, pendiente de mi sed.¿Te manchará los labios mi huida como un chocolate? Tú, en mis trémulos poemas. Agua tú, disfrazada de llama. ¿Escribirás en tu diario mi tenue voz afable?


(Quizá no era el amor ni era abril)

ART & CUENTO CORTO (Dualidad)



¿POR QUE HABLAR DE ESAS COSAS?

Dualidad


Cuando era niño, antes de entrar en el monasterio, en el templo del pueblo, algunos domingos de misa había un sacerdote que nos decía y repetía que todos éramos hijos de Dios, que todos éramos hermanos en Cristo. Por unos instantes, mirando la rosada tez del sacerdote, daba para creer que era posible esa fraternidad bondadosa de la que parecía tener conocimiento, y se sentía un poco la alegre confianza de que realmente era así como lo iba diciendo. Pero al salir a la calle y vivir la primera competencia por un pedazo de papa, o una vasija rota, uno entendía bien cuál era la distancia entre lo que uno escuchaba y lo que uno vivía. Después me tocó leer y entender cuál era el precio de ser hijo de Dios, y cuál era la condición de no ser más que un hombre, y fue entonces el terrible descubrimiento de esa feroz diferencia entre años y años de un discurso mentido, y un sólo minuto de atisbo de verdad. Comprendí entonces el peso de la educación, de la hipocresía, y, por ello mismo, el de la valentía más pura. Y, aunque en lo íntimo juzgué a aquel sacerdote, no pude ni siquiera verbalizar alguna condena. Lo mismo fue después, aunque quizá durante, con el amor. Pues, aunque había leído y vivido cientos de cosas referentes a esa palabra, descubrí con rara calma que jamás había sentido algo así. Y lo extraño es que no sentí otra cosa que pena, una pena tibia y lastimera, no por que yo no había experimentado tal maravilloso sentimiento (adecuándome al lenguaje que me rodea), sino porque pude comprobar que no hubo uno que lo hubiese sentido y seguido vivo (también adecuándome al lenguaje que me rodea). Fue entonces que dejé el primero de mis monasterios, y fue entonces, por supuesto, que te conocí.
Ser hijo de Dios, conocer el amor... tú que desnuda gritaste de locura haciendo de mi cuerpo un altar en el que entregabas desde tu inocencia hasta tu futuro, dime, quieta y simple, por qué hablar de esas cosas?

ART & LITERATURA (Victor Van Amadeus)



KLASE DE EROTISMO DE DOMINGO DE RAMOS



Por.- Víctor Van Amadeus
www.victorvanamadeus.blogspot.com



El cuerpo como materia visible y palpable, está propenso a todo contacto externo, experimenta todo tipo de sensaciones; tanto de dolor como de placer, pues ya lo decían “el cuerpo es el campo de batalla entre Eros y Tánatos, entre el deseo y la destrucción”, y esa dualidad, esa contradicción que lo hace inmune, descontinúo; pero a la vez lo magnifica, lo hace pisar tierra. Esto muy bien se puede representar en el erotismo, producto artificial del hombre; “siendo campo de sufrimiento haciendo que el deseo de uno provoque la objetualización del otro” decía Bataille. Pero él mismo fue quien nos hablaba de la poesía como forma de llegar al erotismo “La poesía lleva al mismo punto que todas las formas del erotismo; a la indistinción, a la confusión de objetos distintos. Nos conduce hacia la eternidad, nos conduce hacia la muerte y, por medio de la muerte, a la continuidad: la poesía es la eternidad”.

La poesía en el erotismo tiene un lugar preferencial, ya que de algún modo manejan los mismos códigos, como símbolos, metáforas; para transformarlo en un acto artístico o para decirlo en palabras de Edgar Allan García quien sostiene que la poesía erótica “nace de la necesidad de expresar estéticamente lo prohibido e innombrable, y al mismo tiempo de dar testimonio de nuestra verdadera dimensión sexual”.
Ningún poeta que se haya expresado, ha tenido al menos la tentación de escribir sobre el erotismo, de esta forma; es pues entonces que el poeta se concentra en desvelar el ritual secreto de los amantes y/o tender puentes luminosos entre la carne y el ensueño. Y en el caso particular del poeta Domingo de Ramos, esto se hace palpable gracias a su poemario Erotika de klase, quien con su peculiar estilo, influido por los poetas de la generación Beat, antes que por los poetas malditos, ha podido internarse en este mundo muy manoseado pero no entendido en su verdadera dimensión.
Giancarlo Stagnaro dice al respeto al poemario “apelando a imágenes tumultuosas y sucesivas, De Ramos marca los ritmos poéticos en una celebración del cuerpo de la amada, objeto de todos los amorosos posibles”. Y es que los poemas no se quedan ahí, varados en sueños aletargados o a la mera contemplación, sino que la acción desaforada determina la intensidad en cada acto y estos son transmitidos a la palabra: “dejo mis cicatrices a tu precisión inesperada/como ese bolero que te torció los labios hacia lo míos/succionándome la luz con que te llené desbarrancándome/ en el sofá donde hacemos el amor como unos/ contorsionistas…”.

Es pues el amor carnal en que se retrata Erotika klase, colinda con lo violento, visceral y lacerado, matando lo sublime y lo superficial. El mismo autor justifica esa actitud propia de estos tiempos actuales “la violencia la tengo como herencia…yo soy del ochenta, vengo atravesando por toda esa forma de violencia que había, y que aplico en mis libros anteriores y lo hago ahora en el erotismo, pero con un toque de sensualidad y cierta ternura. Cierta ternura, porque en realidad no la tiene mucho. Más tiene de dolor, y con el dolor está el placer; ahí es donde me regodeo más”, palabras que nos hacen recordar a los postulados propios del Marquez de Sade.

Por ultimo Domingo de ramos no esta exento del la concepción batailleana del erotismo, quien lo aparenta a la idea de lo místico, lo divino y acaso a lo profano; en una de sus versos dice: Estoy buscandote en tu porosa ansiedad/Resurrección en el estrecho punto/desaparición/CRUZ. Este es un poemario para comprender la situación en que se halla el erotismo en épocas de consumistas exacerbados y moralistas trasnochado.
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ART & OPINION (Roberto Pável)

Humanidad, Divinidad y Lenguaje

Por: Roberto Pável Jáuregui Zavaleta
www.pavelpuntosdevista.blogspot.com


Pocos días antes del fin de semana principié un encierro voluntario. Pasé cuatro días casi sin dormir redactando algunas líneas para mi curso de teología. Mientras elaboraba el esquema de uno de los capítulos y escogía los textos que pensaba disertar, mis ojos se fijaron en una cita de Carroll, quien, en su Comentario del Génesis, incluía al lenguaje humano como una característica de la “imagen de Dios” residente en el hombre[1].

La idea me llamó la atención porque ni Berkhof, ni Mullins, ni Clarke, ni ningún otro teólogo consultado había hecho esa proposición. Pero más que eso, me inquietó esa sensación de extraña familiaridad que nos acompaña, a veces, cuando nos presentan a ciertas personas.

El algún lugar, en algún momento yo había revisado un texto paralelo o al menos relacionado. Me volví rápidamente hacia mis desordenados libros, mi índice se detuvo finalmente en la esquina derecha del librero, entre Stuart Mill y Zweig, sobre el libro de Ernst Cassirer titulado “Antropología Filosófica”. En el capítulo relativo al lenguaje decía lo siguiente:

“Los creadores de las teorías biológicas acerca del origen del lenguaje no vieron el bosque a causa de los árboles. Partieron del supuesto de que una línea directa nos conduce desde la interjección al lenguaje, pero esto es una petición de principio, no una solución, porque lo que había que explicar no era el mero hecho del lenguaje humano sino su estructura. Un análisis de esta estructura revela una diferencia radical entre el lenguaje emotivo y el proposicional; no se hallan al mismo nivel. (...) Me parece que ninguna teoría biológica logró cancelar jamás esta distinción lógica estructural; no poseemos ninguna prueba psíquica de que ningún animal traspasara jamás la frontera que separa el lenguaje proposicional del emotivo. El llamado lenguaje animal es siempre enteramente subjetivo; expresa diversos estados del sentimiento, pero no designa o describe objetos. Por otra parte, no existe prueba histórica de que el hombre, ni en las etapas más bajas de su cultura, estuviera nunca reducido a un lenguaje meramente emotivo o a un leguaje mímico.” [2]


Un teólogo del siglo pasado, relativamente oscuro ahora, coincide con un profesor secular de la Universidad de Yale; ambas posiciones, aun cuando se mantienen en sus respectivos lados de la calle, se miran con cierto aire de semejanza; a pesar de pertenecer a familias diferentes, ambas se acercan y complementan casi perfectamente.
Se me ocurre de pronto, que si Borges hubiera contado esto, talvez hubiera dicho que no hay dos posiciones coincidentes; que esa es solamente una manera de ver las cosas, que en verdad ambos libros en realidad son uno solo, como las dos caras de una misma moneda.


[1] Carroll; El Libro de Génesis; El Paso – Texas; CBP; s/f ; p.81
[2] Cassirer, Ernst; Antropología Filosófica; Fondo de Cultura Económica; México; 2° Ed; 1999; p. 175

ART & LITERATURA (Aldous Huxley)



Un Mundo Feliz
Aldous Huxley

"Un macizo edificio gris de solo treinta y cuatro pisos. Sobre la entrada principal, las palabras : Centro de Incubación y Acondicionamiento de la Central de Londres, y en una tarjeta : Comunidad, Identidad, Estabilidad, la divisa del Estado Mundial. La enorme pieza del piso bajo estaba orientada al Norte. A pesar del calor de fuera y de la temperatura casi tropical dle interior, solo una luz cruda, pálida e invernal, filtrábase a través de los cristales buscando con avidez algunos ensabanados cuerpos yacentes, algún trozo de carne descolorida, producto de disecciones académicas; pero solo hallaba cristal y níquel y las pulidas y frías porcelanas del laboratorio. Invierno respondía a invierno. Blancas eran las batas de los que allí trabajaban con manos enfundadas en guantes de goma de color cadavérico. La luz era helada, muerta, fantasmal. Solo los tubos amarillos de los microscopios le prestaban algo de vida mientras resbalaba lúbricamente sobre su pulidez, formando una larga serie de ricos destellos todod a lo largo de las mesas de trabajo. Esta - dijo el Director, al abrir la puerta - es la Cámara de Fecundación".

(Fragmento del comienzo del primer capítulo de la obra de Huxley)

Un mundo feliz es una novela del autor británico Aldous Huxley. El título tiene origen en una obra del autor William Shakespeare, “La Tempestad”, en el acto V, cuando Miranda pronuncia su discurso.

«¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad!
¡Oh mundo feliz,
en el que vive gente así!»


El título original de la obra es Brave New World. Fue publicada en el año 1932, y es la novela más famosa de este autor.


Acerca de su libro Huxley describe un mundo deshumanizado en donde la ciencia y la tecnica al servicio de los intereses del poder, conducirán al mundo a formas sociales de dominación absoluta, a instituciones opresoras a las que nada quedará al margen, de las que nada escapará. No obstante introduce un nuevo elemEnto : la genética. En efecto, las posibilidades que la genetica ofrecia al poder para enriquecer su deseo de dominio absoluto y que en los ultimos años hemos visto confirmados , fueron intuidos por Huxley en 1932. Pocos años mas tarde en 1949 Huxley afirmaba : En el curso de la próxima generación, creo que los amos del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y las narcohipnosis son mas eficaces como instrumentos de gobierno que los garrotes y los calabozos y que la avidez del poder puede satisfacerse tan cabalmente si mediante sugestión se hace que la gente ame su servidumbre como si a latigazos y puntapiés se le impone la obediencia. En otras palabras en mi opinion la pesadilla de '1984' (de George Orwell) esta destinada a modularse llegando a ser asi la pesadilla de un mundo que se asemejara mas a la imagen de 'Un Mundo Feliz'. El cambio se producirá como resultado de una sentida necesidad de mayor eficacia. Por supuesto en el interin puede desarrollarse una guerra biológica y atómica en gran escala en cuyo caso tendremos que soportar pesadillas de otro genero, apenas inimaginables. Fragmentos del prologo de la edición de 1985 de Editores Mexicanos Unidos realizado por Ignacio de Llorens (De estos vaticinios quizás lo único erróneo es que probablemente habrá que esperar una o dos décadas mas para avizorar su concreción - Paralibros)

ART & LIBROS (Los Demonios de Loudun)

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Título: Los demonios de Loudun
Autor: Aldous Huxley
Editorial: Editorial Sudamericana S.A.
Nro. Páginas: 383


Los Demonios De Loudun
por Silvio M. Rodríguez Carrillo


Talentoso e inteligente, culto y educado, tenaz y bien parecido, Urbain Grandier lo tenía todo para lograr el éxito en lo que sea que emprendiese. Eligió la carrera eclesiástica, y en ella, ninguna de sus cualidades fue suficiente para evitar que fuera quemado en la hoguera 16 años después de haber sido ordenado sacerdote, en el año 1633. Tras un proceso fraudulento, plagado de influencias personales subjetivas, y por una causa inexistente, Urbain Grandier, como muchos otros en aquellos tiempos, fue hallado culpable de herejía, torturado física y mentalmente hasta niveles qué sólo los humanos pueden desarrollar, y finalmente asesinado públicamente.
La historia (real) transcurre en una época en la que la Iglesia discutía el poder con la estructura política civil, teniendo en su seno, además, fisuras que comenzaban a marcarse cada vez más notoriamente. Las diferencias entre los jesuitas y la Soborna, al tiempo de los entredichos con los jansenistas, generaron conflictos a los que el clero secular sólo pudo poner fin con resoluciones drásticas en las que no mediaron ni discusión, ni diálogo. Por otra parte, la vida de los clérigos distaba mucho del ideal espiritual al que debían someterse para ejercer su misión de vivir y transmitir el evangelio.
En este marco, la ciencia también tenía su propio debate entre lo empírico y lo teórico, y, por supuesto, su particular discusión con el clero. Con independencia de la realidad de cualquier fenómeno paranormal, diversas patologías, en lugar de ser identificadas como tales, eran simplemente atribuidas a poderes sobrehumanos, normalmente demoníacos, los cuales tendían a ser catalogados bajo el terrible rótulo de hechicería. En este sentido, algunas marcas en la piel, o algún ataque nervioso, podrían significar pruebas contundentes de una posesión satánica, e inevitablemente la correspondiente condena del que lo padecía a la hoguera, pues implicaban tratos con el diablo.
Aunque suene paradójico, la complejidad de “Los Demonios De Loudun” se basa en la claridad con la que Aldous Huxley nos expone el relato. A cada acción de cada protagonista, a cada suceso puesto en escena, el autor nos brinda el sustento intelectual y emocional de cada uno de ellos, agregando, además, su propio y objetivo punto de vista, el cual halla argumento en los tratados científicos y teológicos de la época, y, como era de esperarse, en pasajes de la Biblia. Huxley, no sólo nos cuenta sobre los hechos ocurridos, sino que además nos ilustra acerca del porqué tuvieron lugar.
Este libro, este fenomenal libro, no sólo es fuente de increíble riqueza para quien lo lee, sino que termina siendo una verdadera lección de literatura de alto nivel, tanto para lectores, como para escritores, pues Huxley, como muy pocos, vuelca en la historia no sólo su habilidad narrativa, sino que expone la incontestable distancia que supone escribir desde una posición erudita sobre los hechos que aborda. He aquí el punto de quiebre, la extrema diferencia entre lo bueno y lo mejor, entre la literatura que simplemente entretiene, y aquella que nos presiona con fineza a buscar el sentido de las cosas.